Texto: Esperanza Islas Arroyo*

Foto: Luis Castañón

Video: Alumnos del taller de Juan Meza Fariello “Cómo mentir para decir una verdad” en pulquería Los Insurgentes.

Las artesanías son objetos de identidad que representan cosmogonías y creencias enraizadas por generaciones en la cultura popular de nuestros pueblos. Como parte de nuestra historia reúnen arte, conocimiento, expresión y técnica. Son objetos construidos a mano o con la ayuda de máquinas simples. Sin embargo, aun siendo producciones seriadas, el hecho de que se confeccionen a mano hace de cada uno de estos objetos algo único. Las obras populares tienden a denominarse “obra”, no sólo “objeto”, pueden ser individuales o colectivas, y son, más bien, manifestaciones que decoran las calles, las festividades religiosas, la conmemoración festiva de algún día nacional, instalaciones monumentales o, incluso, meros recuerdos regionales.

La obra popular como manifestación colectiva nos permite identificarnos socioculturalmente y organizarnos a tal punto de alcanzar la hermandad en un mismo objetivo. Tal es el caso del colectivo Urbanda, fundado en 1988 por Imma Cervantes y Ricardo N. Salazar con la misión de generar propuestas culturales en el ámbito de la danza, el teatro y las artes plásticas para difundir las tradiciones mexicanas. En 2007, Salazar, gestor cultural del colectivo, participó en una convocatoria que lanzó la Secretaría de Desarrollo Económico para montar una ofrenda monumental en el zócalo de la Ciudad de México. El proyecto consistió en la recreación plástica del último tzompantli que hubo en Tenochtitlan y que incluía casi 4 mil cabezas de yeso con alma de zacatón, cráneos de españoles, tlaxcaltecas y caballos. Desde aquella ocasión, Urbanda invitó a participar como artesanos y artesanas (capacitados por el mismo colectivo) a adultos mayores residentes de diferentes colonias de la zona centro de la ciudad que, por su propia condición, no encontraban tan fácilmente un trabajo dignamente remunerado. Algunas y algunos, incluso, pernoctaban en las calles.

En ese momento se integraron como artesanas asalariadas, mujeres que vivían en condiciones vulnerables (vendedoras ambulantes, jefas de familia, mujeres dedicadas al reciclaje de desperdicios plásticos, detractoras sociales y sexoservidoras). Así se fue conformando un grupo de trabajo que, junto con fotógrafos, artistas plásticos, actores, y gestores culturales, cada año da vida a la tradicional festividad de Día de Muertos a través de instalaciones monumentales que comprenden la tradicional ofrenda, retablos florales, así como recreaciones teatrales.

Por desgracia la temporada de muertos sólo podía ofrecer trabajo remunerado y digno a dicho grupo de mujeres durante cuatro meses (de agosto a noviembre), dejándolas el resto del año a su suerte. Sin embargo, con el objetivo de mantener una fuente de trabajo más estable pero también para mantener vivas las tradiciones mexicanas, desde el año pasado, el colectivo ha buscado obtener más contratos y permisos a fin de realizar sus obras en otras festividades a lo largo del año. Además, con el espíritu de difundir este proyecto, un grupo de integrantes del Taller de Cine Documental de la Pulquería Insurgentes “Cómo mentir para decir una verdad” impartido por Juan Meza Fariello, produjo el documental Cempasúchil, el cual muestra el trabajo que este colectivo realiza con la mujeres artesanas¹.

 

Si te interesa apoyar a Urbanda puedes contactarles para cotizar un retablo floral para cualquier festividad en el correo: urbanda@hotmail.com

1 Consulta el video para ver el documental completo.

* Es licenciada en Ciencias de la comunicación por la UNAM. Tiene estudios de Fotografía y Diseño gráfico en la Escuela de Fotografía y Publicidad George Eastman