Texto: Patricia Corrales Ayala Pérez de Alba*

Foto: Jennifer Estrada

Hay conversaciones cómodas y otras incómodas. Hay unas que nos hacen reír y otras que nos hacen llorar. Hay unas que nos llevan a un punto específico y otras que se pierden en la nada. Hay unas que suceden y hay otras que nos gustaría que sucedieran. Y, entre todas esas conversaciones estamos, nos formamos, encontramos nuestra voz y dotamos a las demás de la suya. Ahí es donde co-construimos lo que llamamos realidad, es donde nos ponemos de acuerdo o no en la manera de actuar y de convivir. Es en el diálogo, en la conversación y en el debate donde se construye, no solo la muy trillada democracia, sino también la humanidad.

Y es que hablando de conversaciones, específicamente de conversaciones que como ciudadanas nos deberían importar, el Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México 2019, convocado e instaurado por la Comisión de Igualdad de Género del congreso capitalino, está logrando por primera vez en México que los debates ahí generados tengan incidencia en las decisiones que tome el poder legislativo local.
Este ejercicio ciudadano de interlocución de 132 mujeres (66 propietarias y 66 suplentes), duró siete meses (de febrero a agosto) a lo largo de los cuales estas mujeres, divididas en cuatro grupos parlamentarios, compartieron, discutieron y generaron más de 30 iniciativas de reforma de ley que habrán de pasarse al Congreso de la Ciudad de México.

Parafraseando a la presidenta de la Comisión de Igualdad de Género, Paula Soto¹: “este parlamento no fue tarea sencilla. Ponerse de acuerdo entre 132 mujeres de tan variadas ideologías, profesiones y principios fue sumamente complicado; sin embargo, el ser mujer estaba por delante, el abrirle grietas al sistema patriarcal era el objetivo”. Y es que en las conversaciones la diversidad juega un papel importante, sin diferencia y oposición de principios es difícil encontrar algo nuevo, es complicado moverse de lugar, es imposible transformarse.

Así como las mujeres somos muchas y variadas, los feminismos son múltiples y diversos. No existe una única manera de ser mujer y, por lo tanto, no debería existir una única versión del feminismo, ni una voz única que luche por nuestros derechos. Los feminismos somos y los hacemos todas. Entre más conversaciones diversas y distintas podamos establecer, seremos más capaces de abordarnos en la complejidad y, por lo tanto, de zanjar con mejores herramientas el camino de la desigualdad que tanto nos aqueja. Pero, así como en toda conversación es importante resaltar las diferencias, también es fundamental encontrar las coincidencias; es crucial reconocernos y encontrarnos en la otredad.

En este ejercicio parlamentario, las mujeres, además de debatir, compartieron sus experiencias y el reconocimiento que hay entre ellas, lo cual permitió concluir un tejido, un bordado colectivo y colorido que se tradujo en más de 30 iniciativas. Este ejercicio habla de lo que las mujeres podemos lograr cuando el propósito es mejorar las condiciones para todas; para nosotras, para nuestras madres, para nuestras hermanas, para nuestras hijas, para nuestras abuelas, para nuestras amigas y para nuestras esposas y nuestras novias.

Este Primer Parlamento de Mujeres de la Ciudad de México 2019 es un recordatorio de esa maravillosa tela de conversación en la que podemos entrelazar distintas voces con tan diversos hilos con el objetivo de crear realidades más igualitarias, patrones más complejos que nos permitan a todas imaginar e hilar un mundo en el que ser mujer, en cualquiera de sus condiciones, no se viva en desventaja.

Hoy me toca a mí generar una conversación contigo, con quien está leyendo este papel, este escrito. La manera de conversar es múltiple, hay conversaciones parlamentarias, pero también hay otras llenas de brillantina, de protestas y de propuestas. Lo importante es dialogar, incomodarnos, enredarnos y desenmarañar tantos puntos de vista y tantas vidas como podamos.

Cierro esta conversación agradeciendo a cada una de las 132 mujeres, a cada una de las agujas que se pusieron a hilvanar, desde un ejercicio político, esta historia que seguramente se hará patente en nuestras vidas como ciudadanas de esta gran metrópoli. Hago una mención especial a Paula Soto y a sus colaboradoras por lograr que estas conversaciones tuvieran una malla en donde estamparse y por permitir que las y los estudiantes de la Universidad de la Comunicación trencen, a partir de este ejercicio parlamentario, sus propias conversaciones, sus propios debates internos y externos para lograr un espacio de igualdad de derechos y de oportunidades para todas y cada una de las mujeres que habitamos el mundo.

* Es licenciada en Psicología por la UNAM y maestra en Psicología de Oriente y Occidente por el California Institute of Integral Studies de San Francisco, California. Se especializó en psicología Jungiana, filosofía budista y terapias narrativas. Desde hace muchos años se dedica a la psicología clínica y desde hace algunos otros coordina el área de psicopedagogía de la Universidad de la Comunicación.