Texto: José Antonio Aguilar Contreras*

Foto: Frederik Trovatten

Con el éxito de la película “Roma” de Alfonso Cuarón y las reacciones ante la nominación de Yalitza Aparicio para el premio Oscar, se volvió a poner sobre la mesa el tema del racismo en México. Este problema social tiene efectos en casi todas las esferas de la vida social de nuestro país y es importante entenderlo y reconocerlo para así combatirlo.Las y los mexicanos sabemos de manera consciente o inconsciente que el racismo está inmerso en nuestras vidas, en las prácticas, costumbres y lenguaje; pero está tan normalizado que ya no lo percibimos como tal. El racismo toma varias formas, desde pequeños chistes o comentarios en privado como: “nació morenito pero bonito” o “el negrito en el arroz”, hasta actitudes de rechazo público en centros de consumo, lugares de trabajo, redes sociales o ante las autoridades. Desafortunadamente, mucha gente piensa que solo se trata del “humor” mexicano, pero el racismo es una de las formas de violencia con más consecuencias que siempre ha existido.En nuestro país, desde la época colonial, el racismo ha organizado las relaciones de poder entre las personas, en donde aquellas con tono de piel más claro y fenotipo europeo se ubican en la parte más alta de la escala social y aquellas con tono de piel más oscuro y fenotipo indígena o afro en la parte más baja. Cuando esta organización social permanece durante muchos años, son precisamente las personas de piel oscura con fenotipo y orígenes indígenas o afros las que quedan rezagadas social y económicamente a lo largo de la historia.

¿Cómo se ha reflejado el racismo en los medios de comunicación?

Una de las formas más obvias en donde se refleja el racismo mexicano y su organización social es en los medios de comunicación. Por mucho tiempo, los cánones de belleza en México que han sido utilizados en las campañas publicitarias no han reflejado a la población mexicana de piel morena, indígena o afro, sino que han puesto como aspiración al ideal de belleza europea. En un inicio, el supuesto mestizaje daba la ilusión de blanqueamiento racial (recordemos el típico “cásate con alguien más blanco para mejorar la raza”), el cual se reflejaba en el cine y la televisión, pero luego, con la globalización, se regresó a la idea de una belleza europea dominante. Asimismo, las telenovelas y películas mexicanas utilizan el estereotipo del indígena moreno como sinónimo de servidumbre, delincuente o simplemente de alguien ignorante, y de quien generalmente se hace burla. Esta repetición de estereotipos y paradigmas ha penetrado en la mente de las y los mexicanos, de tal manera que el racismo se vuelve un reflejo automático e inconsciente. Sin embargo, esto también atenta contra la identidad y autoestima mexicana.

¿Cómo corregir el racismo presente en los medios?

Primero hay que cuestionar por qué las televisoras, agencias de publicidad y directores eligen a personas de piel clara y rasgos europeos. Estas personas argumentan que este tipo de belleza es “aspiracional”, es decir, que las y los mexicanos aspiramos a ser blancos y rubios. Asimismo, en los medios, se perpetúan tanto los estereotipos sobre la gente blanca (gente bella y exitosa) como aquellos sobre las personas morenas (flojos, delincuentes, con trabajos de servidumbre). En mi investigación con varias personas que han estado en agencias, no hay evidencia de que esto sea verdad, ni tampoco hay evidencia de que si estas marcas o productos emplearan personas de piel más oscura dejarían de vender o ahuyentarían al consumidor. 

En este sentido, muchos analistas han establecido que mediante una campaña de shaming (señalar públicamente de racista a las marcas) se podría presionar para que éstas hicieran campañas más incluyentes. Desde mi perspectiva, México aún no tiene un público consumidor suficientemente fuerte para que el shaming funcione. Otros analistas en el mundo han propuesto que los gobiernos intervengan y propongan lineamientos para hacer anuncios y productos audiovisuales más incluyentes. Desde luego que las agencias publicitarias, creativos y televisoras consideran esto una violación a la libertad de expresión. Peor aún, culpan a una cultura de lo “políticamente correcto” y se sienten amenazados de no poder ser racistas, homofóbicos o misóginos de manera abierta. La pregunta es: ¿se puede ser incluyente y antirracista y, al mismo tiempo, defender la libertad de expresión absoluta? En cualquier caso, debemos aceptar que los medios de comunicación no solo son el reflejo de la sociedad sino que son un agente activo que, mediante mensajes audiovisuales, generan nuevas realidades e ideas.

El racismo es un problema histórico y complejo, ya que tiene consecuencias económicas, sociales y emocionales. No obstante, no podemos esperar a que los medios de comunicación decidan cambiar o a que se legisle para que lo hagan, sino que nosotras y nosotros como personas que hemos provocado y/o sufrido el racismo podemos tomar pasos sencillos para combatirlo. Como primer paso, tenemos que ver a México como un país diverso y no como un país mestizo que desea en todo momento ser blanco. En segundo lugar, las personas de piel morena debemos empoderarnos y dejar de pensar que solo las personas de pieles blancas o fisonomías europeas pueden ser exitosas, o pueden entrar al lugar de moda, o pueden verse reflejadas en los anuncios publicitarios. Empoderarnos también significa exigir nuestros derechos.

Finalmente, debemos entender que el racismo y sus consecuencias son invisibles y que para combatirlo hay que visibilizarlo. El gran poder del racismo es su facilidad para esconderse y percibirlo como algo inocuo o inofensivo, pero eso no es así. Si has sido víctima de racismo, aunque sea por bromas familiares, rechazo en tu trabajo o en centros de consumo, hay que hablarlo y denunciarlo. De esta manera, no solo nos libraremos de una batalla interna, sino que comenzaremos a reconocer y señalar a aquéllos que practican el racismo.

* Es economista por el ITAM y MBA por la Universidad de Essex. Es fundador de la plataforma RacismoMX cuyo objetivo es visibilizar y denunciar el racismo en México (Sitio web: https://racismo.mx/, Twitter: @Racismo_MX, Instagram: @RacismoMX). 

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Foto: Ricardo Esquivel