Vivimos momentos sacudidos y complicados a nivel mundial. Los vuelcos que damos entre las aguas turbulentas de las filosofías extremistas, las diásporas forzadas por la pobreza y la violencia extrema en distintos países, el colapso de los ecosistemas y el calentamiento global, los horrores del narcotráfico y del crimen organizado, sumados a la fragilidad del tejido social nos encierran, cada vez más, en una pesadilla que pareciera no tener fin. Sin embargo, así como podemos ser víctimas o testigos del espantoso panorama, también podemos serlo de una de las revoluciones más importantes de las últimas décadas, esa que puede cambiarle la vida a un poco más de la mitad de las personas que habitamos este planeta: las mujeres.

En los últimos meses, en la Ciudad de México, hemos vivido un despertar inusual, un levantamiento de voces que, como nunca, han trastocado consciencias y nos han hecho pensar en nuestro papel en todo ello, en nuestro deber como sociedad, como universidad. Y es que amanecer todos los días con noticias sobre los crímenes atroces cometidos a mujeres simplemente por el hecho de ser mujeres no puede seguir siendo costumbre. Hoy, en México, ya no podemos pensar como antes, ya no podemos reproducir violencias machistas y sexistas que lastiman, someten y matan. Como hombres tenemos que dejar de lado nuestros privilegios y para eso tenemos que renunciar a ellos; las mujeres así lo están exigiendo, es su derecho, y están luchando por alcanzar la justa igualdad.

Por todo esto, en la Universidad de la Comunicación queremos ratificar nuestro compromiso de seguir avanzando en la actualización permanente de políticas, protocolos y acciones que garanticen espacios libres de violencia para todas las mujeres. ANTiDOGMA, dirigida por dos mujeres fuertes, tenaces y valientes, ha sido justamente uno de los vehículos para llevar este discurso de cambio y de igualdad, evidentemente antidogmático, más allá de sus muros. Esta revista se concibió desde sus inicios como un esfuerzo de la Universidad por incorporar la perspectiva de género en todos los ámbitos de la comunicación, especialmente en el de las artes. Y en ese sentido es que ANTiDOGMA se ha convertido en uno de los motores que han impulsado cambios al interior de esta institución.

Aunque estamos en ciernes todavía, ya hemos puesto en práctica talleres, pláticas y cursos con perspectiva de género para la comunidad en general. Asimismo, hemos echado en marcha un protocolo inicial y perfectible para combatir el abuso hacia las mujeres. Conscientes de la importancia de generación de contenidos igualitarios en la mercadotecnia, la publicidad y demás campos del ámbito comunicacional, el 7 de marzo estrenamos el diplomado en Comunicación, perspectiva de género, derechos humanos y diversidad. Más de la mitad de los puestos de dirección de área y coordinación de carrera están ocupados por mujeres.

Como rector de la Universidad de la Comunicación estoy convencido de que la educación es el catalizador más importante para articular las propuestas de cambios que impacten verdaderamente en la vida de las personas. Por ello, sin duda alguna, seguiré impulsando iniciativas que apunten a la igualdad entre mujeres y hombres.

Hoy, celebro el tercer número de nuestra revista. Hoy, me enorgullezco de este número y de su pertinente deseo de hacer eco a la lucha feminista. Hoy, la Universidad dedica este número a todas aquellas mujeres que, en su día a día, construyen de manera valiente y creativa un mundo más equitativo y justo para toda la gente. Hoy, a través de este número, la Universidad reconoce y conmemora el esfuerzo y la lucha de las mujeres.

Salvador Alejandro Corrales Ayala Pérez de Alba

Rector de la Universidad de la Comunicación