Texto: Silvia Monserrat Ramírez Maruri* | Foto: Reyna Aguiar | Video: Santiago da Silva Évora**

Claudia Cano, originaria del Estado de México, lleva 18 años viviendo en San Diego, California. Cuando llegó, la energía por comenzar una nueva vida y construir una familia en un país ajeno al de ella, la llevaría a hacerse diversas preguntas acerca de su condición como migrante, latina y mexicana. Y es que, ciertamente, Estados Unidos es un país en el que estas características estereotipan y encajonan a las personas en roles que se mantienen tan normalizados que no se suele reflexionar sobre ellos, al grado de que permanecen ocultos, ya sea por no quererlos ver o por un miedo intrínseco a lo diferente.

Egresada en estudios teatrales, Claudia es una artista que ha hecho del performance una manera de visibilizar todos estos temas que le preocupan y atraviesan, respondiendo a preguntas como ¿quién soy? y ¿por qué estoy aquí?, al tiempo que reflexiona sobre toda una sociedad que repele y anula a las personas que son distintas a “lo común”, en este caso, gente blanca, rubia y económicamente estable.

Es a través de cuatro alter egos claramente sexuados y racializados (una jardinera, una cocinera, una mujer de limpieza y una mujer rica) que Cano se inmiscuye en la vida cotidiana y observa todo lo que sucede a su alrededor mientras ella se despega de su realidad. En ese sentido, comenta que cuando desempeña el papel de mujer rica, le han surgido un vacío y un sinsentido que no le permiten avanzar. Sin embargo, cuando personifica a sus otros personajes (resaltando particularmente el papel de Rosa Hernández, la limpiadora doméstica) se ha percatado de las complejidades que enfrentan las mujeres latinas para desarrollarse laboralmente en un contexto lleno de prejuicios. De tal suerte que, mediante sutiles estrategias de confrontación, las acciones de Claudia Cano apuntan a los nodos racistas, sexistas y clasistas de la sociedad anglosajona.

Bajo esta lógica, Claudia, en su desdoblamiento performático, se expone en primera instancia a dinámicas denigrantes como aquellas de no ser tomada en serio o ser hecha de menos, hasta que, mediante un giro creativo, adquiere el control de la situación al hacerse “incómodamente” presente ante los paseantes/público volviendo así visibles labores y personas que, normalmente, no lo son. Es decir, aquellas mujeres latinas que trabajan mientras todos duermen, que limpian y recorren los espacios antes de que todos lleguen a la oficina, porque de lo contrario interrumpen y pueden enturbiar la cotidianidad que sí se señala como importante.

Recientemente, Cano presentó su performance A sus órdenes en Bread & Salt, un centro cultural de iniciativa privada ubicado en el corazón de un barrio sandieguino de tradición latina que, hoy por hoy, se está reconfigurando debido al fenómeno gentrificador. En esta acción, Cano puso un changarro al más puro estilo mexicano y ofreciendo comida a cambio de una charla y una retribución económica voluntaria, se expuso a los visitantes ofreciendo una interacción de marcado servilismo. Exagerando las dinámicas de poder intrínsecas al intercambio con cada “cliente”, la artista mexicana saca a relucir dos verdades contundentes que transmite grabadas en las servilletas de papel que distribuye acompañando sus platillos: 1) las mujeres latinas en EE.UU. ganan 53 centavos por cada dólar que gana un hombre blanco y 2) los servicios que más comúnmente desempeñan las mujeres latinas de entre 25 y 54 años en el país vecino son: labores de limpieza, nanas, cuidadoras domésticas, meseras y cajeras. Así, de manera brillante, Claudia cruza el arte y la labor de servicio (ese acto que puede resultar humanizador cuando no hay explotación de por medio) dando pie a un espacio de convivencia y de diálogo en el cual urge a todos a tomar una posición (pro)activa ante situaciones de injusticia veladas por el status quo.

Foto: Reyna Aguiar

Foto: Justin McHugh

Foto: Justin McHugh

Foto: Stacy Keck

Entrevista a Claudia Cano, artista interdisciplinaria

Entrevista a Claudia Cano, artista interdisciplinaria.

 

* Licenciada en Comunicación y gestión de la cultura y las artes por la Universidad de la Comunicación. Se ha especializado en difusión cultural. Actualmente trabaja en la Editorial Terracota-Pax como coordinadora de promoción.