Texto: Daniela Ramos Chamosa*

Desde pequeña mis padres advirtieron en mi cierta predisposición por el arte y por el deporte. Ya fuera que formara parte de un equipo de artes marciales o de alguno otro para recorrer el Centro Histórico de la CDMX y encontrar los inesperados murales de alta escuela en estos gigantescos edificios, mi infancia transcurrió en un balance entre el cuidado del cuerpo y del alma.


Me fasciné en aprender las técnicas de cada disciplina y, sin planearlo, me convertí en cronista de este andar con mis compañeros de escuela: les contaba sobre aquellos universos por descubrir en los cuadros de tal o cual artista, las historias de vida de los creadores y la importancia de los momentos que inmortalizaban. Mi camino a través del arte fue tan natural y fluido, como cuando me inscribía en un torneo de Capoeira y no esperaba ganar o perder sino competir y aprender…así me fui formando en mis dos grandes pasiones.


Pese a vivir en esta realidad, comprendí a muy temprana edad que no todas las personas compartían la misma visión o gusto por el arte, el cual consideraban elitista, a veces impositivo o peor aún, nimio. ¡Tan cautivador y atractivo que era como para que estuviera oculto para la gran mayoría! Ahí encontré mi vocación: estudiar a detalle sobre la cultura y el arte para llevarlo al público con un discurso tan atractivo, que no pudiera serles indiferente. La comunicación era, por tal motivo, una parte fundamental en esta fórmula, puesto que las obras y el patrimonio comunican por derecho propio pero es el lenguaje y la forma en la que están traducidos hacia la
audiencia, lo que los guiará hasta ellos de forma definitiva.

La licenciatura en Comunicación y gestión de la cultura y las artes me dio los elementos necesarios para llevar a cabo esta misión y más en un momento en el que los museos y galerías se abrían paso en la era digital mediante las redes sociales, espacios abiertos al diálogo, como nunca antes, con la audiencia. ¿Qué les gusta, qué les disgusta, qué extra buscan en una visita al museo, cómo fue y qué mejorarían de su experiencia? Todos esos datos que antes se obtenían de manera muy ambigua, ahora estaban al alcance de un comentario y de las interacciones por estos medios de comunicación, sin intermediarios.


Así fue que decidí el tema de mi tesis de la Licenciatura: “Redes sociales como medio de difusión para museos” con el cuál hice un análisis de la interacción y del contenido compartido por las cuentas de 3 museos de la CDMX en las plataformas de Twitter y Facebook, entre ellos estaba Museo Soumaya. Fundación Carlos Slim, cuyo lema o slogan era el mío, de toda la vida, tan sintético y general como cierto hasta la médula: “Arte para todos”. Sin más, presenté mi proyecto para obtener una entrevista y completar mi tesis a la Dirección de Comunicación, donde me apoyaron con las respuestas que necesitaba más una propuesta: ser parte del área de Comunicación y de un nuevo Departamento para poner a prueba mi modelo de gestión junto a un equipo, al que llamaron Comunidad Virtual.

Fue ahí donde pude explorar con tipos de diálogo con la audiencia, formas de acercarlos a lo que pasa tras bambalinas de una exposición, procesos de montaje, de restauración, de curaduría y demás tareas del museo que ellos sentían tan lejanas y misteriosas pero a la vez, fascinantes. Los artistas hablaron mediante mis 140 caracteres de Twitter, tuve el privilegio de comunicar el fervor de Boticelli hacia Simonetta Vespucci, presentar detalles de las pinceladas impresionistas de Renoir, transmitir el vigor de las figuras de bronce de Rodin, el impacto de la visita de la diva del cine italiano, Sophia Loren, y la llegada de la imponente “Puerta del Infierno” por la puerta principal de Museo Soumaya en Plaza CARSO.


Concluí mi camino en el museo gracias a la oportunidad de tomar la Dirección Operativa en una galería de Arte Contemporáneo. Fue en Galería Málaga donde tuve un nuevo reto, el cuál consistía en conocer el trabajo de artistas emergentes, ir a sus estudios, atenderlos en la galería, planear y llevar a cabo sus exposiciones colectivas, individuales, organizar subastas e irlos consolidando como creadores en el ámbito artístico, en Ferias, otras galerías y por ende, en el mercado del arte. Esta experiencia fue de gran aprendizaje tanto profesional como personal. Encontré un gran gusto por dirigir equipos de trabajo, priorizar actividades, generar alianzas, comprender el arte contemporáneo, entablar diálogo con los coleccionistas, asesorarlos en cuestión de adquisición de obras y sobre todo, fungir como un escaparate para el talento de creadores vivos, tan vivos y alejados de aquellos antiguos maestros europeos y novohispanos de la colección del Soumaya.

Los retos son un aliciente personal, así como el amor por el que acepto colaborar en uno u otro proyecto. Cada vez que aporto en la resolución de un problema de comunicación, logro un cambio significativo en la gestión de una empresa para hacerla redituable o direcciono las tareas de un equipo de trabajo para llegar a una meta específica, encuentro una gran satisfacción y nuevos bríos para localizar más proyectos y personas a las cuales pueda apoyar desde la gestión, desde la comunicación.


El llamado del alma máter ha resonado en mí y actualmente coordino el área de Bolsa de Trabajo y de exalumnado de la Universidad de la Comunicación ya que la responsabilidad de ver las necesidades desde las áreas operativas y de dirección de museos y galerías, me hacen querer atenderlas desde lo profesional, sabiendo lo que los egresados de esta licenciatura y demás especializadas en la Comunicación, podemos ofrecer de manera integral para los creadores, los espacios, los independientes y las grandes empresas.

Es mi privilegio ahora comunicar el fervor de una ex alumna hacia el patrimonio inmueble, presentar detalles del trabajo de un ex alumno dedicado al branding cultural, transmitir el vigor de la nueva ola de gestores, el impacto de la visita de un profesionista exitoso a los estudiantes, en los salones de clase, y procurar condiciones y ofertas de trabajo óptimas para mis colegas porque el arte y la cultura son apasionantes, redituables y dignificantes.

*Daniela Ramos estudió la licenciatura en Comunicación y gestión de la cultura y las artes en la Universidad de la Comunicación, generación 2008-2012 y actualmente es la responsable del área de Exalumnado y Bolsa de trabajo de la misma universidad.