Texto: Cemeli Hernández Cortés*

Foto: Ghia Larkins

Video: Elihú D. Nava**

Un movimiento político-social en contra de la segregación que comenzó a finales de los años 60, hoy se mantiene con un objetivo firme y en busca de nuevos escenarios para expandirse. El arte, en cualquiera de sus manifestaciones, tiene el poder de transformar y encauzar ideales, y el Chicano Movement (Movimiento Chicano) encontró en él un medio para expresar las demandas de lucha social.

Irma Patricia Aguayo, muralista y activista chicana, ha dedicado su trayectoria a evidenciar la presencia de comunidades de origen mexicano en Estados Unidos a través de sus pinturas y murales. Con el objetivo de preservar la cultura mexicana, su trabajo, plagado de sensibilidad, se aprecia en lugares como Chicano Park, Lemon Grove y Sherman Heights en San Diego, California.

En entrevista con ANTiDOGMA, Patricia explica: “El arte que yo hago tiene que ver con la identidad chicana, la tierra; este movimiento que va creciendo y que hace conciencia sobre nuestras raíces. Para los que somos estadounidenses, pero tenemos sangre mexicana, es muy importante poder identificarnos”. Con figuras emblemáticas como Dolores Huerta y teóricas como Gloria Anzaldúa y Cherrie Moraga, entre muchas otras, las mujeres chicanas han reconstruido su papel en la historia del movimiento. Acompañando este impulso de manera plástica, Irma Patricia demuestra con su trabajo la importancia del discurso feminista en el activismo social de esta comunidad. Irma plasma en su obra el orgullo de la raza mexicana, consolidando al sexo femenino y brindando nuevas perspectivas: “Para mí es importante que haya representación de mujeres que sean parecidas a la mujer mexicana o chicana; como en mi caso, que soy de tez morena y de pelo negro. Me gusta pintarlas empoderadas, que se noten sus raíces”.

El muralismo se convirtió en un estandarte de protesta para los chicanos desde los años 70 y Patricia vio en él un lienzo para plasmar su identidad, y conservar y celebrar las raíces aztecas. Chicano Park, un lugar de asentamiento chicano, ubicado en el Barrio Logan (San Diego, California), concentra una gran cantidad de murales que representan la historia de esta nación. Al respecto, Irma comenta: “Cuando pinté en Chicano Park, hice un retrato de Tommie Camarillo – presidenta del comité de Chicano Park – , ella me apoyó y me abrió las puertas. Para mí, pintarla fue muy importante porque es dejar registro de la historia. Yo he sido muy afortunada al tener dos murales ahí; como artista chicana es un honor muy grande. Si no vuelvo a hacer alguna otra pieza no hay problema, pude pintar esas obras y es lo que importa”.

Hoy, el discurso chicano en tierra estadounidense goza de solidez gracias a la labor consciente de muchos activistas y a las representaciones artísticas que decenas de autores, como Irma Patricia Aguayo, han dejado plasmadas, como libros de historia asequibles, en diversos lugares de Estados Unidos.

* Licenciada en Periodismo por la Universidad de la Comunicación. Es redactora y editora en Consultores en Diseño y Comunicación.

** Exalumno de Comunicación Visual de la Universidad de la Comunicación.