Texto: Alma Cardoso Martínez* | Video: Berenice Rosas Flores

Con 30 años de experiencia en el ámbito cultural, Dina concibe al arte como una forma de intervenir en la vida. En ese sentido, trabajar en el campo de la Historia del arte no significa únicamente construir una visión retrospectiva de los eventos o prácticas artísticas, sino analizar cómo se articulan narrativas que tienen impacto en el presente y en el futuro. Apelando a su visión feminista, Dina resalta que sus experiencias y reflexiones sobre lo artístico anteceden ampliamente a su relación con la academia, pues en su núcleo familiar estos temas eran cotidianos. Su madre era pintora, su padre arquitecto y su hermano escultor, y Dina recuerda con cariño que en su infancia los juegos muchas veces tenían que ver con organizar exposiciones, así que sus primeros trabajos curatoriales involucraban a su familia.
Llegó a México hace 25 años para profundizar su investigación doctoral, que aborda la representación de la maternidad en el arte de nuestro país, y desde ese entonces, ha participado como curadora, docente e investigadora en temas relacionados con el arte mexicano con perspectiva de género. Para Dina, entender el mundo desde el feminismo permea todos los campos de su quehacer, y considera que esta perspectiva le ha brindado las herramientas para participar desde su profesión en la construcción de un mundo más justo. Si bien ha habido avances significativos en las últimas décadas en lo relativo a la igualdad, las mujeres siguen viviendo opresiones y violencias que tienen que ver con asuntos tan graves como los feminicidios, pero que encuentran sus raíces en la desigualdad laboral o la falta de representación política e incluso artística. La invisibilización histórica es, en palabras de Comisarenco, una forma de violencia, por lo que, desde la Historia del Arte, ella trata de dar voz a mujeres con la intención de que otras las puedan conocer. Al devolver a las mujeres a las genealogías narrativas del arte se podrá crecer de una forma más sostenible.
Es común encontrar cuestionamientos sobre la puesta en práctica de una mirada feminista en los ámbitos del desarrollo y el trabajo. En este sentido, el trabajo de Comisarenco da cuenta de una amplia gama de vertientes y formas en que esto es posible. Por ejemplo: en 2017 publicó Eclipse de siete lunas: mujeres muralistas en México (Artes de México, Ibero Santa Fe, Ibero León, Programa de Estudios de Género UNAM), proyecto que le permitió darse cuenta que, aún en el siglo XXI, la relevancia de la participación de las mujeres en el arte aún necesita pelearse un lugar. Unos pocos años antes, en el 2012, fue co-curadora de la exposición Para participar en lo justo. Recuperando la obra de Fanny Rabel, en la que se hace una revisión de su producción artística y especialmente de su archivo. En estos y otros proyectos en los que Dina ha participado, destaca la visión colectiva que tiene del trabajo, pues es en la forma de operar y organizar los proyectos artísticos que es necesario incidir para poder conseguir cambios profundos: al combinar voces y perspectivas se propicia un ambiente de inclusión que responde al quehacer feminista.
Actualmente, Comisarenco es coordinadora de los centros de investigación del Instituto Nacional de Bellas Artes, que incluyen las disciplinas de artes plásticas, danza, teatro y música. Ahí, aún hace falta una importante revisión de los modos en que se da representación a las mujeres. En sus investigaciones más recientes, por ejemplo, señala que el porcentaje de exposiciones individuales que el Museo del Palacio de Bellas Artes llevó a cabo en el siglo XX, contempla una relación de 80% de hombres contra apenas un 20% de mujeres, y en lo que va del siglo XXI la situación no es mucho mejor, pues la presencia de mujeres en solo es apenas de un 15%. Esto sin tomar en cuenta que el hecho de que existan exposiciones dedicadas a mujeres no implica una transformación profunda, pues en ocasiones solo conlleva el cumplimiento de una cuota de género y no un análisis profundo sobre la falta de equidad en el mundo del arte.
Como reflexión de cierre, Dina enfatiza la responsabilidad que implica desarrollar contenidos en todos los ámbitos de la comunicación y aconseja a los agentes de la comunicación acercarse a los estudios de género para construir una visión crítica del impacto que los medios tienen en cómo las mujeres se perciben y son percibidas, y así construir visiones más justas y plenas de la vida social.
Las historias feministas
* Académica e investigadora de tiempo completo. Universidad Iberoamericana Puebla. Coordinadora de la licenciatura en Arte Contemporáneo y la maestría en Gestión Cultural.