Texto: Silverio Sandate Morales*
Foto: Cortesía de Silverio Sandate Morales

La situación de violencia que estamos viviendo en México, en particular la violencia contra las mujeres, nos debe mover a pensar sobre aquello que podemos hacer desde nuestros campos de acción. En este sentido, para quienes ejercemos la abogacía me parece fundamental tomar conciencia respecto de la importancia de conocer e implementar la perspectiva de género.

En los ámbitos del derecho familiar, civil y penal, la inclusión de la perspectiva de género ha sido no solamente importante, sino sumamente útil. No obstante, el derecho se conforma también por otras muchas áreas en las cuales pareciera que la relación con la perspectiva de género no es tan evidente. En ese sentido, considero que es en estas últimas en las que es importante ahondar.

Un ejemplo entre ellas es el derecho de la propiedad intelectual que pretende otorgar mecanismos de protección a la actividad creativa; mecanismos que se traducen en la concesión de derechos de uso exclusivo para explotar patentes, marcas, diseños industriales y obras artísticas, entre otros. La reflexión en esta área ha surgido a partir de preguntarse qué tanto los registros de patentes reflejan el trabajo de mujeres inventoras/creadoras. De ahí que merezca la pena pensar qué tanto las leyes vigentes reflejan, se amoldan y responden a necesidades de las mujeres, así como de otros grupos diversos (y minorizados) que trabajan en áreas creativas.

Al respecto debe señalarse la falta de lenguaje inclusivo en estas leyes ya que refieren únicamente a inventor, diseñador industrial, autor, etc. Sin embargo, más allá del lenguaje, la reflexión de fondo consiste en preguntarnos qué tipo de sujeto se tuvo en mente al crear nuestro corpus legal. La respuesta, claramente, es que se trata de un sujeto masculino. Como ejemplo de ello podemos mencionar que en los trabajos teóricos sobre derechos de autor se habla de un “derecho de paternidad” para referirse al derecho de todo autor a ser reconocido como tal respecto de sus obras.

Resulta crucial reflexionar en lo anterior ya que esta realidad no solo refleja la base sobre la cual se han construido los obstáculos que las mujeres han tenido que enfrentar al acceder a la vida productiva, sino que también justifica los despojos que han sufrido frente a la propiedad de su trabajo intelectual/creativo y la falta de reconocimiento al mismo. De igual manera, este tipo de derechos se centra en una sola persona, lo cual refuerza la falsa noción del “genio” individual y excluye a todas aquellas personas que intervienen en las distintas etapas los procesos creativos. De tal suerte que estos derechos son prácticamente incompatibles con lógicas o ámbitos comunitarios donde se busca compartir más que competir.

Sin duda, mucho por reflexionar, mucho por hacer.

* Abogado por la Escuela Libre de Derecho, especialista en Derecho Autoral, con más de 15 años de experiencia en el campo del Derecho de la Propiedad Intelectual con gran interés en el quehacer cultural, artístico y creativo.